Friday, September 30

Feijóo reta a Sánchez y a Vox al abrirse a los agentes sociales


Madrid
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El Partido Popular fue protagonista ayer en dos escenarios, separados por 209 kilómetros, y con no pocas diferencias y matices políticos. En Valladolid, a las 12,
Alfonso Fernández Mañueco tomó posesión como presidente de la Junta de Castilla y León, tras el acuerdo para formar el primer Gobierno autonómico de coalición con Vox. La ausencia de
Alberto Núñez Feijóo fue la más llamativa en el acto de las Cortes regionales. El presidente del PP, a esa misma hora, estaba inmerso en una intensa ronda de contactos con los agentes sociales que le distancia claramente de Santiago Abascal y que le permite competir con Pedro Sánchez por el espacio centrista e institucional.

En el equipo de Feijóo no tuvieron ninguna duda a la hora de elegir entre dar prioridad a dar un abrazo en persona a Mañueco en su día grande o recibir a los representantes de los empresarios y sindicatos en la sede nacional del PP. Su anunciada ausencia en Valladolid fue interpretada de forma inmediata como una forma de expresar su poca simpatía hacia la coalición de Mañueco con Vox.

Lo cierto es que al equipo de Feijóo le preocupa muy poco esa interpretación, aunque insistan en que no es cierta. Que se diga que Feijóo es poco cercano a Vox es algo que en Génova no causa ningún desagrado. Aunque su principal batalla no es con Vox, sino contra Sánchez.

Feijóo sí quiso mostrar su apoyo a Mañueco a través de las redes sociales, para que no se resienta el mensaje de férrea unidad interna con el que ha llegado a la presidencia nacional del PP. «Castilla y León vuelve a tener al mejor presidente en el momento en el que más lo necesita. Su vocación siempre será estar al servicio de todos los ciudadanos. Alfonso Fernández Mañueco, cuentas con todo el respaldo del PP, Adelante y a seguir trabajado», escribió en su cuenta de Twitter.

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Feijóo, ayer con el presidente de la CEOE, Antonio Garamendi – ABC

La prioridad de Feijóo estaba en Madrid, en Génova, 13. En su despacho de la séptima plaza recibió a los presidentes de Cepyme, Gerardo Cuerva, y de la CEOE, Antonio Garamendi, y a los secretarios generales de los sindicatos mayoritarios: Unai Sordo, de Comisiones Obreras, y Pepe Álvarez, de UGT. Cuatro imágenes que los populares valoran de forma especial por la carga institucional que contienen, más allá de que no se plantearan para buscar ningún acuerdo concreto, sino para tomar contacto y dar a conocer la propuesta anticrisis de Feijóo.

El examen de los barones

Desde las nueve de la mañana hasta bien entrada la tarde, todos escucharon el
plan fiscal de Feijóo, el mismo que Pedro Sánchez despreció en la reunión de La Moncloa el pasado 7 de abril, y al que solo prestó diez minutos de atención, en una reunión de tres horas, sin atender a una sola de sus propuestas. El líder del PP no se dio por vencido, pese a la actitud del presidente del Gobierno, y se comprometió a enviarle un documento por escrito. Está previsto que se lo haga llegar este viernes, después de que lo conozca y lo debata hoy mismo el Comité Ejecutivo Nacional del PP, con la presencia de los barones y máximos dirigentes del partido.

Desde que es presidente del PP y jefe de la oposición, Feijóo ha querido reforzar su perfil institucional y de Estado y el del partido. Se estrenó en una audiencia con el Rey, en la Zarzuela, y al día siguiente se reunió con Sánchez en La Moncloa. Su tercera cita quería que fuese con los agentes sociales. En los últimos tiempos, la relación del PP, con Pablo Casado al frente, con la CEOE y los sindicatos estaba muy dañada. Con los empresarios, se abrió una grieta cuando a finales de año apoyaron el pacto para aprobar la reforma laboral, que el PP rechazó de plano.

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Feijóo quería normalizar las relaciones desde el primer minuto. «Somos un partido que está dentro del sistema y que busca el entendimiento con las instituciones», insistieron ayer fuentes próximas a Feijóo. El presidente del PP no solo consumó el deshielo con la CEOE, sino que logró una foto con los sindicatos muy incómoda para Sánchez, pero también para Vox. Fue un dos por uno y en Génova no ocultaron su regocijo. «¿Qué le molesta más a Sánchez, la foto de Feijóo con Unai y Pepe Álvarez, o que hubiera acudido a Valladolid?». La pregunta retórica se hacía ayer en la sede del PP. Estaba claro. Lo que más daño podría hacer al presidente del Gobierno, por competir en un terreno que consideraba exclusivamente suyo, era la normalización de las relaciones con los agentes, la aproximación del PP a los sindicatos y el buen tono y cortesía que presidieron todas las reuniones, pese a las diferencias profundas que expresaron los sindicatos respecto a una bajada de impuestos que no comparten.

Toma de posesión de Mañueco con Rajoy, Ayuso y Abascal, ayer en Valladolid
Toma de posesión de Mañueco con Rajoy, Ayuso y Abascal, ayer en Valladolid – HERAS

En el PP insisten en que el objetivo de Feijóo es ensanchar el partido, ampliarlo por el centro y competir de forma directa en ese terreno. Por eso le interesa mucho más el pulso directo con Sánchez que la obsesión permanente por Vox.

La reunión de Feijóo con los principales sindicatos había conseguido irritar al partido de Abascal, quien reprochó al PP que se sentara junto a unas organizaciones que, a su juicio, no han defendido a los trabajadores en los últimos años. La
relación de Vox con los sindicatos ha sido nula y de máxima desconfianza mutua, con ataques recíprocos. Pero tampoco ese partido se ha caracterizado por buscar un entendimiento con las organizaciones empresariales. En ese sentido, el movimiento de Feijóo marca una distancia considerable respecto a los de Abascal.

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En el despacho de Feijóo, tanto Unai Sordo como Pepe Álvarez aprovecharon para afear al líder del PP la coalición de Castilla y León. «Vox es un auténtico riesgo para la democracia, y eso recomienda un cordón democrático en nuestro país», advirtió el secretario general de Comisiones Obreras al salir de Génova. Desde UGT, Álvarez ve necesario crear las condiciones para «aislar a la ultraderecha» y excluirla de todos los gobiernos.

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