Saturday, March 2

huir de la guerra para dar a luz en Polonia


Más de 30 horas de viaje -las que cuesta recorrer en coche el camino que separa Sevilla de Polonia– realizó Óscar Cortés para encontrarse con Victoria, la gestante de su bebé que nacerá próximamente por
maternidad subrogada. Junto a su mujer, Valle, este sevillano inició en Ucrania hace unos meses el proceso para convertirse en padres, conscientes de que inscribir al bebé como su hijo no sería fácil, pero sin poder imaginar que estallaría una guerra que complicaría más la situación.

Con pinchazo de rueda incluido, Óscar logró llegar a Polonia hace unos días, poco después de que Victoria consiguiera pasar la frontera y dejar atrás Ucrania, no sin pena y remordimiento por abandonar su país.

 El primero lo hizo solo, pues
la endometriosis de su mujer, además de impedirle quedarse embarazada, conlleva unas dificultades también a la hora de realizar actividades fuera de lo común, como un viaje tan largo. La segunda, con tres de sus cuatro hijos, de 2, 4 y 12 años. La mayor, de 19, sigue en tierras ucranianas, aunque su madre confía en que en los próximos días se reúna con ellos y esté ya fuera de peligro.

Transporte hasta Polonia

Cuando Óscar y Valle pudieron contactar con la mujer que está embarazada del que será su bebé no dudaron en ofrecerle toda su ayuda y recursos para que pudiera abandonar Ucrania y ponerse a salvo con sus hijos. Sin embargo, Victoria no se decidió hasta que su marido -que ahora lucha por defender a su país- le pidió que se fuera y se llevara con ella a los pequeños. Óscar y Valle les mandaron dinero, con el que pudieron pagar el transporte y llegar hasta Polonia. Una vez ahí, Óscar se encargó de buscarles un alojamiento y dotarles de ropa, comida y otros productos básicos para que puedan quedarse en el país el tiempo necesario, pues ni se plantea la opción de que vayan a Sevilla con él. «No puedo arriesgarme a que se ponga de parto y la niña nazca en España», reconoce, pues la gestación subrogada aquí no sería válida, por lo que el bebé sería hija de Victoria.

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Esta situación se aplica a todas las parejas españolas que están pendientes en los próximos meses del
nacimiento de niños por gestación subrogada en Ucrania. Según ha podido saber este periódico, hay alrededor de diez familias de España que esperan los alumbramientos en las próximas semanas. La clínica de reproducción BioTexCom, una de las principales que operan en Ucrania, calcula que solo este mes habrá alrededor de 15 nacimientos de niños en su departamento español -que incluye también a las familias argentinas que recurren a la maternidad subrogada en Ucrania-, explica Katerina Yanchenko, miembro del personal de este departamento. En los siguientes meses, afirma, el número será inferior, aunque seguirá habiendo españoles en esta situación.

El problema para estas familias reside en que fuera de Ucrania se deja de aplicar la legislación mediante la que llevaron a cabo el contrato de la maternidad subrogada. En España, «la gestación subrogada es nula de pleno derecho», explica Clara Redondo, abogada experta en familia del despacho Paloma Zabalgo. «En el caso de Polonia, estamos ante las mismas circunstancias», concreta.

«Se deja de aplicar la ley sobre la que se construyó toda la relación jurídica», apunta por su parte Ana Miramontes, abogada especializada en gestación subrogada. En España, dice, «la única filiación sería la materna por el parto».

«Mi abogada me ha dicho que España es el peor sitio donde podemos ir, que no se me ocurra porque estamos perseguidos. Son cuestiones ideológicas», expone Óscar, que asegura que cree que Polonia es el mejor lugar para que Victoria continúe con su embarazo. Aunque la gestante está convencida de que no dará a luz hasta la semana 40 -por la experiencia de haber tenido ya cuatro hijos-, en caso de que el parto se adelante, este sevillano confía en que el proceso para registrar al niño como su hijo será más fácil si Victoria permanece de momento en ese país. «Me estoy dejando asesorar y tomando las decisiones según vienen las cosas. Mi abogada me ha dicho si podemos permitirnos que se quede en Polonia, lo hagamos, y en el momento del parto me dirá dónde ir», afirma, aunque asegura que la letrada le ha pedido que no lo comparta con los medios, por lo que evita decir de qué lugar se trata.

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Cerca de Ucrania

Victoria, afirma Óscar, está a gusto en Polonia, aunque lo estará más cuando por fin pueda reunirse con su hija mayor. «Cuando llegue a la frontera iremos a por ella y yo me quedaré hasta que encontremos algún alojamiento donde estén todos cómodos, porque donde están ahora no caben», asevera este sevillano. Dejar Ucrania, además, no fue fácil para ella, pero cuando los bombardeos y las sirenas pasaron a ser constantes sintió que no le quedaba más remedio, aunque tiene la intención de volver en cuanto se pueda. Desde Polonia será más fácil cumplir esa promesa.

Aliona -la mujer ucraniana que lleva en el vientre al futuro hijo de Joaquim Auqué y Cristina Roigé- dará a luz en ocho semanas, en el caso de que cumpla las 40 semanas de embarazo y no se ponga de parto antes. De momento, sigue refugiada en su casa de Ucrania, junto a su familia, a la que no quiere abandonar. «Ahí se siente segura y tiene refugio y comida. Y, por supuesto, tiene libertad para hacer lo que quiera», explica esta pareja de Reus (Tarragona), que no puede evitar vivir desde la lejanía con mucha incertidumbre esta situación.

«Se me han pasado mil opciones por la cabeza. Incluso entrar yo en Ucrania para poder estar con ella», se envalentona Cristina, que remarca que para ellos, Aliona, como se llama la gestante, es ya parte de la familia. «No me preocupa solo mi futura hija, me preocupan también tanto ella como sus parientes», sentencia. La decisión, asumen, depende únicamente de la mujer ucraniana: «Nosotros le hemos ofrecido mil opciones, pero es lo que ella quiere y hay que respetarlo. Además, no está en una de las zonas más peligrosas y ahora mismo moverse sería incluso más arriesgado», apunta Joaquim.

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Joaquim y Cristina posan con el carrito de su hija – ABC

Cristina y Joaquim estarían ya en Kiev preparando la llegada del bebé si la guerra no hubiera estallado. Están preparados para su nacimiento: tienen el carrito, ropa y muchos otros accesorios que la niña necesitará desde el primer instante que llegue al mundo. Pero a día de hoy desconocen si cuando llegue ese momento, podrán juntarse con ella o seguirán viviéndolo desde la distancia. En cualquier caso, saben que Aliona cuidará de la niña. «Si esto se prolonga, nos ha dicho que atenderá a la niña como si fuera su hija hasta que podamos ir nosotros para allá o puedan desplazarse ella y el bebé. Depende del estado en el que se encuentren», cuenta la pareja desde Tarragona.

Aunque ambos lamentan que les cuesta dormir por las noches sin saber qué va a ser de Aliona al día siguiente, son conscientes de que no pueden hacer más que esperar a que se aproxime la fecha de parto para, según la situación de la guerra, tomar una decisión. «Lo único que podemos hacer de momento es confiar en ella y en que siga estando bien», remarcan.

Actualmente, explica Katerina Yanchenko, de BioTexCom, solo en su clínica hay alrededor de
600 mujeres ucranianas embarazadas por maternidad subrogada y 30 bebés que ya han nacido y que se encuentran en refugios con niñeras que cuidan de ellos. Entre esos niños no hay hijos de españoles, asegura, pues los dos únicos que han nacido en los últimos días se encuentran ya con sus padres, que viajaron hasta Ucrania tras los nacimientos.


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