Saturday, December 9

los hitos de un presidente hecho mito


«Tres disparos contra la caravana presidencial en Dallas, Texas». La voz del mítico presentador Walter Cronkite interrumpió así la programación de la CBS. Era 22 de noviembre de 1963, poco después del mediodía. Estados Unidos y el mundo entero se pegaban a televisores y transistores para ser testigos de la historia: el presidente Kennedy había muerto.

Encantador, carismático, joven (43 años) y atractivo. Arriesgado, rupturista y ambicioso. Con fama de mujeriego, dicen las malas lenguas. Pero, por encima de todo: una auténtica leyenda. El asesinato Jonh Fitzgerald Kennedy (JFK o Jack para los amigos), apenas tres años después de alcanzar la presidencia de EE.UU, le canonizó, convirtiéndose -posiblemente- en el crimen más significativo de toda la historia moderna.

Con motivo del 60 aniversario del magnicidio que conmovió al mundo y que a día de hoy continúa dando pie a numerosas teorías y especulaciones, ABC repasa la trayectoria del 35º presidente de EE.UU.:

Del 20/01/61 al 22/11/63

Los mil días de Kennedy


Kennedy con Lyndon B. Johnson, vicepresidente de su gobierno y su predecesor en la Casa Blanca


JFK Library

Fue por poca diferencia, pero ganó las presidenciales de 1960 (le sacó un sólo punto del voto popular directo a Richard Nixon), y se convirtió en el trigésimo quinto presidente de los Estados Unidos, el más joven y el primero de religión católica. Los llamados ‘mil días de Kennedy’ abrieron los años sesenta más cronológica que culturalmente. Más allá del aura juvenil y liberal que desprendía la pareja presidencial conformada por Jonh y Jacqueline, ambos pertenecían a los sectores más tradicionales de la sociedad estadounidense. Eran los años de los procesos de descolonización, la lucha por los derechos civiles contra la segregación racial, la liberación feminista y la llegada del hombre a la Luna, con el programa Apolo que propulsó el propio JFK.

De la administración Kennedy (con Lyndon B. Johnson en la vicepresidencia), han quedado como legendarios tanto los grandes conflictos internacionales como los internos. Y es que su presidencia no fue precisamente un catálogo de aciertos en cuanto a política exterior y seguridad se refiere.

17 al 19 de abril de 1961

El desastre de Bahía Cochinos


Militares castristas celebran la derrota de los estadounidenses en abril de 1961


Archivo ABC

El ataque a la Bahía Cochinos (Cuba) cuando los casi 1.500 hombres del Ejército de EE.UU. (la mayoría, cubanos exiliados y reclutados por la CIA) fracasó en su intento de invadir la isla y derrocar al gobierno revolucionario de Fidel Castro. Fueron aplastados en Playa Girón por las fuerzas castristas en menos de 72 horas tras desembarcar. El ataque estuvo condenado al fracaso antes del primer disparo. Cien soldados murieron y mil doscientos fueron hechos prisioneros. Su sucesor, el presidente Dwight D. Eisenhower, orquestó este plan secreto en marzo de 1960 que luego heredaría y autorizaría un novato Kennedy (no acababa de convencerle la operación, pero tampoco la quiso cancelar). Lo que sí hizo fue cancelar a última hora los ataques aéreos que se supone iban a neutralizar la aviación cubana para que EE.UU. no figurase como impulsor de la invasión y evitar dar excusas para responder a la Unión Soviética (URSS), socio clave de Castro.

Fue una operación encubierta que desembocó en uno de los grandes desastres de la historia de la Inteligencia estadounidense, además de una humillación internacional para Washington, cuyas repercusiones acabaron de envenenar las relaciones de estos dos países vecinos, que todavía hoy siguen enfrentados.

Crisis de los misiles (1962)

Los 13 días que mantuvieron en vilo al mundo


El presidente Kennedy la noche del 22 de octubre de 1962 mientras anunciaba el inicio de la Crisis de los Misiles a la nación, por televisión. A la derecha, el discurso que pronunció señalando a la URSS


Archivo JFK

«Cualquier misil lanzado desde Cuba contra cualquier nación en el hemisferio occidental será considerado un ataque de la URSS contra EE.UU, requiriendo una respuesta completa contra la URSS«, anunció a la nación Kennedy la noche del 22 de octubre de 1962 en televisión. El peligro de una guerra nuclear entre las mayores potencias de la época parecía inminente. Entre junio y octubre de ese año, la URSS había instalado en secreto todo un contingente militar en Cuba, que incluía 42 misiles de alcance medio con ojivas atómicas capaces de alcanzar y destruir ciudades enteras en EE.UU. en minutos. Y Washington lo descubrió, dando comienzo a lo que se conoce como Crisis de los Misiles. Durante 13 días, se estuvo al borde de la Tercera Guerra Mundial. Estadounidenses, cubanos y soviéticos se alistaron para un choque que se creía inevitable. El terror se apoderó de la sociedad de tal manera que vaciaron supermercados y acondicionaron refugios para sobrevivir a un impacto atómico.

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Nikita Kruschev prometió por carta la retirada de los misiles cubanos, siempre que EE.UU. se comprometiera a nunca atacar ni invadir la isla. Luego fue más allá y le exigió retirar los misiles Júpiter en Turquía e Italia. Kennedy aceptó bajo la condición de que no se hiciera público (el secreto se mantuvo durante 25 años). Aunque el acuerdo estuvo a punto de fracasar cuando un avión U-2 de reconocimiento estadounidense fue derribado por misiles soviéticos en Cuba (más tarde se supo que no contaban con autorización de Moscú). Su piloto murió en el acto. Fue la única víctima mortal de la crisis.

Inició el envío de tropas

Vietnam, su gran error

No se sabe qué hubiera hecho de no ser abatido en Dallas, pero sí que, mientras gobernó, su política contribuyó decisivamente a que los estadounidenses se vieran inmersos en un conflicto que iba a ser desastroso: la Guerra de Vietnam (1955-1975). ¿Qué le llevó a continuar con una política intervencionista en la Indochina francesa? Existía la creencia de que si Washington si cedía a la presión comunista en Vietnam, esto provocaría un efecto dominó por todo el sudeste asiático que tarde o temprano llegaría a EE.UU.

Su política contribuyó a que EE.UU. se viera inmerso en Vietnam en una guerra que sería desastrosa: diez años, 60.000 bajas y miles de millones de dólares

Primero envió dinero, luego armas y asesores militares (en 1963 pasaron de 260 a 16.300). Al final, tropas. Pero la sofisticación del armamento estadounidense de nada sirvió frente a las emboscadas y golpes de efecto del enemigo. El Ejército estadounidense se retiró finalmente el 22 de marzo de 1973, después de casi diez años de guerra, 60.000 bajas, miles de millones de dólares y el deterioro de su imagen internacional.

Segunda Guerra Mundial

Héroe de guerra


JFK a bordo de la PT-109

No sólo gestionó guerras, sino que también las luchó. Tras el ataque a Pearl Harbour en 1941, se alistó en el Ejército con 24 años al poco de graduarse en Derecho por la Universidad de Harvard. Fue rechazado tanto por el de Tierra como por el del Aire debido a los dolores crónicos de espalda que sufría a causa de una osteoporosis.

Finalmente -gracias a muchas llamadas telefónicas de su padre-, fue aceptado en la Armada con rango de subteniente y participó en la Segunda Guerra Mundial al mando de una patrullera PT-109 destinada en las Islas Salomón, al noreste de Australia, con doce hombres bajo sus órdenes. Allí sufrió el ataque de un destructor japonés que mandó la nave a pique. Pero las decisiones que tomó el joven Kennedy fueron cruciales para la supervivencia de la mayoría de la tripulación: abandonados en el mar, nadaron hasta una isla cercana donde recibieron la ayuda de un grupo de nativos.


Kennedy saluda a los asistentes a una manifestación en Texas, horas antes de su muerte


Archivo ABC

El apoyo de JFK al movimiento por los Derechos Civiles de la población negra liderado por Martin Luther King fue una de las claves que le aseguró la victoria en los reñidos comicios de 1960. El presidente y su hermano Robert hablaron con el juez y con el gobernador de Georgia para sacar de la cárcel al activista, que había sido arrestado en octubre de ese mismo año por participar en unas protestas. La respuesta de la comunidad afroamericana fue, según la revista ‘Muy Interesante’, ir a votarle en masa.

Pero no fue hasta 1964 cuando Lyndon B. Johnson firmó la Ley de Derechos Civiles (‘Civil Rights Act‘) impulsada por el presidente Kennedy, que supuso el fin de la segregación racial en EE.UU. JFK ya había trazado este camino en su discurso del 11 de junio de 1963, cinco meses antes de su asesinato: «La justicia simple requiere que los fondos públicos a los que aportan los contribuyentes de todas las razas, no se gasten de ninguna manera que fomente, subsidie o resulte en discriminación racial», afirmó.

Discursos históricos

Palabra de Kennedy


JFK durante su discurso de inauguración el 20 de enero de 1961


Redes

Se enfrentó cara a cara al rostro de la guerra y la devastación. Dentro de las fronteras de su propio país combatió el odio, la segregación racial, el crimen organizado o la corrupción política. Dicen que la talla política de una persona se mide en cómo reacciona a situaciones imprevistas. Y Kennedy guió siempre sus crisis con inteligencia y moderación, con un particular estilo de dar la cara ante la opinión pública por los errores cometidos. Basta revisar cualquiera de sus discursos o ruedas de prensa para advertir que todas sus apariciones públicas llevaban aparejada una inusitada capacidad para despertar una fe renovada en la confianza política. Usaba la palabra para llegar al corazón, demostrando que se podía y se debía ir más allá. De ahí el mazazo emocional y el enorme vacío en las esperanzas de transformación que significó su muerte.

Entre sus frases más célebres, la de su discurso inaugural -«No preguntes qué puede hacer tu país por ti, pregúntate qué puedes hacer tú por tu país»- o la que pronunció un año después de la llegada de Neil Armstrong a la Luna -«Elegimos ir a la Luna en esta década no porque sea fácil, sino porque es difícil»-.

Jackie Kennedy

La primera dama más sofisticada y elegante

Imagen principal - En las imágenes puede verse al joven matrimonio con sus hijos, Caroline y John Jr., y también el día de su boda, el 12 de noviembre de 1953
Imagen secundaria 1 - En las imágenes puede verse al joven matrimonio con sus hijos, Caroline y John Jr., y también el día de su boda, el 12 de noviembre de 1953
Imagen secundaria 2 - En las imágenes puede verse al joven matrimonio con sus hijos, Caroline y John Jr., y también el día de su boda, el 12 de noviembre de 1953
Amor a primera vista
En las imágenes puede verse al joven matrimonio con sus hijos, Caroline y John Jr., y también el día de su boda, el 12 de noviembre de 1953
Archivo ABC

La boda del entonces senador John F. Kennedy y Jacqueline Bouvier, celebrada el 12 de septiembre de 1953, fue el acontecimiento social de la temporada. La revista ‘Life’ llegó a equipararlo con una coronación real, ya que recibió incluso la bendición del papa Pío XII. Ambos eran guapos y carismáticos. No es de extrañar que se sintieran atraídos el uno por el otro al minuto de conocerse, cuando el periodista Charlie Barlett les presentó durante una cena en 1951. Ella, una reportera del ‘Washington Times-Herald’ de 22 años y él, un congresista demócrata de 34. Tras una relación de dos años, en la que él viajaba de campaña en campaña, por fin le pidió matrimonio en junio de 1953. Unos dicen que cerraron el compromiso a la luz de las velas de un restaurante en Boston y otros que la llamó por teléfono para pedirle que se casara con él mientras Jackie estaba en Londres cubriendo la coronación de la ya difunta Reina Isabel II de Inglaterra.

Jackie hablaba francés y había vivido en París. Estuvo comprometida anteriormente con un agente de bolsa con quien llegó incluso a fijar fecha de boda. Cuando Kennedy comenzó a hacer campaña para las elecciones de noviembre del 60, si ella acudía a un acto, el público se duplicaba. Todo contribuía a crear esa imagen moderna, sofisticada y elegante que la primera dama cultivaba con un fabuloso vestuario que la convirtió en todo un icono de estilo. Channel, Givenchy, Balenciaga… Tener ese aspecto tan fabuloso era muy caro: destinaba 50.000 dólares anuales a su vestuario, asegura ‘Vanity Fair’.

Muertes, accidentes y abortos

El clan maldito

JFK llevaba consigo todo el peso del apellido Kennedy detrás. Su padre era el magnate Joseph P. Kennedy, quien hizo fortuna en el crack del 29. Con 25 años se convirtió en el presidente más joven de un banco estadounidense y con 40 en el primero de la Comisión de Bolsa y Valores (SEC). Tras apoyar la reelección de Franklin D. Roosevelt en 1936, consiguió que éste lo nombrara embajador en el Reino Unido, el puesto más prestigioso de la diplomacia estadounidense. Se casó con la filántropa Rose Fitzgerald y juntos tuvieron nueve hijos.

Apodado el clan maldito, la de los Kennedy fue una historia marcada por la desgracia. Más que criar nueve hijos, el matrimonio fabricó hombres y mujeres de estado, carismáticos y glamurosos. El asesinato de JFK es sólo la punta del iceberg. Primero vino la lobotomía de su hermana mayor, Rosemary; después la muerte del primogénito Joe Jr. a la que le siguió la de Kick. En 1968, un segundo asesinato se saldó con la vida de su hermano Bobby (candidato presidencial ese mismo año contra Nixon y fiscal general durante el gobierno de JFK) y en 1969 se vieron truncadas las aspiraciones políticas del benjamín de la familia, Teddy, tras verse envuelto en un accidente de coche en el que murió su secretaria y él huyo. Había bebido.


Joseph P. Kennedy y su esposa Rosemary posan con sus nueve hijos para esta fotografía de 1938 en Bronxville (Nueva York). De izquierda a derecha, sentados: Eunice, Jean, Edward (en el regazo de su padre), Patricia y Kathleen. De pie: Rosemary, Robert, John, la Sra. Kennedy y Joseph, Jr. El senador Edward M. Kennedy de Massachusetts, el último hermano superviviente


Archivo ABC

Por no hablar de los abortos de su mujer, Jackie. En el 56 también dio a luz a una niña que nació muerta, Arabella, y en 1963 a Patrick, que murió dos días después de venir al mundo. Fue la primera vez que JFK lloró en público y Jackie estaba tan débil que no pudo ni acudir al entierro. La tragedia la unió más al presidente. Poco meses después, su asesinato les separaría para siempre.

Se quedó sin marido, pero también sin hijo. En 1999, John F. Kennedy Jr. (alias ‘John John‘), falleció a los 38 años en un accidente aéreo junto a su mujer y su cuñada, sumando un capítulo más a la maldición de los Kennedy.

Legado inmobiliario

Su mansión favorita, vendida por 70 millones de dólares


La mansión que perteneció a Jackie Kennedy salió a la venta en marzo por 26,5 millones de dólares


SOTHEBYS REALTY

La llamada Casa Blanca de Invierno, ubicada en Palm Beach (Florida), fue adquirida por el patriarca del clan en 1933 y se convirtió en una de las propiedades favoritas de JFK. Once habitaciones, catorce cuartos de baño, cancha de tenis, piscina y vistas al Océano Atlántico. En ella, pasó su infancia, escribió su discurso de proclamación y pasó su último fin de semana antes de ser asesinado. Estuvo en manos de la familia Kennedy hasta 1995 y en 2020 volvió a ser vendida por 70 millones de dólares (62 millones de euros al cambio). El comprador es un misterio, ya que figura a nombre de un fideicomiso gestionado por una abogada.

Tras la muerte del presidente, el protagonismo se trasladó a una lujosa vivienda en el exclusivo barrio de Georgetown (Washington) donde Jackie Kennedy se mudó con sus hijos a los dos meses de enviudar. La viuda de JKF le asignó la decoración al mismo diseñador del que había sido su anterior hogar, la Casa Blanca. Con más de 1.500 metros cuadrados, cuenta con tres edificios, trece dormitorios y conserva tanto las chimeneas como los techos de oro de la época. La propiedad se puso a la venta en marzo por 26,5 millones de dólares (24,5 millones de euros) pero, tras meses en el mercado sin vendedor, salió a subasta en octubre.


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