Monday, September 26

Los inversores estadounidenses se retiran de los grandes bancos alemanes por su permanencia en Rusia


Corresponsal en Berlin
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Un importante inversor ha puesto a la venta esta pasada noche el 5% de las acciones de Deutsche Bank y Commerzbank, paquete cuyo valor ronda los 1.750 millones de euros. Después de la salida del accionariado de los dos grandes alemanes por parte del fondo de cobertura estadounidense Cerberus, Morgan Stanley opera ahora la venta de otros dos bloques de acciones por parte de inversores no identificados. La prensa económica alemana señala, sin embargo, que solo los gestores de activos estadounidenses Blackrock y Capital Group han comunicado participaciones de esta magnitud en Deutsche Bank y Commerzbank. La CNBC señala directamente a Capital Group y una portavoz desde Los Ángeles ha preferido no hacer comentarios al respecto. Según datos de Refinitiv, recientemente poseía un 5,8% en Deutsche Bank y un 5,3% en Commerzbank.

Los dos institutos afectados tampoco informan sobre la colocación.

Según el banco comisionado, la venta afecta a 116 millones de acciones de Deutsche Bank a un precio de al menos 10,98 euros, que es casi un 8% menos que el precio de cierre de Xetra el lunes. Se colocarán además 72,5 millones de papeles de Commerzbank a 6,55 euros cada uno, más de un 6% por debajo del precio de cierre. Ambas acciones han sufrido esta presión y pierde en la apertura de la bolsa de Frankfut un 8,2%y un 6,9% respectivamente.

Capital Group es uno de los mayores inversores del mundo con casi 2 billones de dólares en activos bajo gestión. Está asociado al Fondo de Crecimiento EuroPacífico de 165.000 millones de dólares. Había aumentado su participación en Deutsche Bank a más del 5% en noviembre y ha tenido una participación igualmente significativa en Commerzbank desde octubre de 2020. Por su parte, el fondo de cobertura Cerberus se deshizo a principio de año una gran parte de sus acciones de Deutsche y Commerzbank y ahora posee menos del 3% de ambos bancos. Según fuentes internas, Cerberus había apostado por una fusión bancaria, una apuesta que no funcionó. La gran fusión entre las dos casas, de la que se lleva hablando años, no se ha materializado, al igual que no ha tenido lugar ninguna fusión con un banco extranjero. Después de Cerberus, otros inversores se están desprendiendo ahora de grandes bloques de acciones de Deutsche Bank y Commerzbank, y empujando sus acciones hacia números rojos, pero el movimiento no parece estar tan relacionado con la desilusión por la frustrada fusión como por la exposición de los bancos alemanes a Rusia.

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El único cambio reciente de estrategia de las dos entidades consistía en ir reduciendo muy tímidamente su negocio en el reino de Putin. «Hemos detenido nuevos negocios en Rusia, solo estamos procesando transacciones existentes», explicó una portavoz de Deutsche Bank el viernes por la noche, cuando había ya rumores de fuertes críticas de un inversor estadounidense, que habría cerrado su negocio en Rusia a causa de la invasión de Ucrania.

El inversor estadounidense Bill Browder, que ha estado trabajando para descubrir la corrupción en Rusia durante años, ha comentado recientemente a Reuters que la permanencia de Deutsche Bank en Rusia está en desacuerdo con la comunidad empresarial internacional y provocará una reacción violenta, daños a la reputación y tensiones comerciales en el oeste. «Deutsche Bank ha reducido sustancialmente su compromiso y presencia en Rusia desde 2014», anunció la casa en esa declaración a última hora del viernes, “al igual que algunos de nuestros competidores internacionales, estamos en proceso de reducir nuestro negocio restante de acuerdo con los requisitos legales y reglamentarios”. También aclaró que, «al mismo tiempo, la institución financiera está ayudando a sus clientes internacionales no rusos existentes a reducir sus operaciones comerciales en el país» e insistió en que «ya no hacemos nuevos negocios en Rusia». Pero tal aclaración no debe haber sido suficiente.

El jueves, el jefe de Deutsche Bank, Christian Sewing, escribió en un mensaje a todos los empleados del instituto: «A menudo nos preguntan por qué no nos retiramos por completo de Rusia. La respuesta es que esto contradiría nuestra propia imagen». El banco tiene clientes que no pueden despedirse de Rusia de la noche a la mañana, insinuaba, «y los apoyaremos tanto como sea posible durante esta fase difícil». A mediados de la semana pasada, el banco había cuantificado sus riesgos asociados a Rusia por primera vez y recientemente describió su compromiso en Rusia como «muy limitado», dando a entender que tiene los riesgos bajo control. Según el director financiero James von Moltke, la exposición crediticia bruta en relación con Rusia se sitúa en 1.400 millones de euros. Según una presentación del banco, también existen riesgos adicionales por valor de 1.500 millones de euros, que en gran parte están cubiertos por garantías de exportación. El banco estima la exposición crediticia neta relacionada con Ucrania en 42 millones de euros.

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