Tuesday, July 5

Me he gastado 10.000 dólares en mi SimRacing. Aún pienso gastar más


Paul Nguyen lleva jugando a videojuegos desde que tenía 6 o 7 años y lo hacía en un monitor en blanco y negro. No ha dejado de hacerlo, pero en los últimos tiempos ha encontrado una nueva pasión: los simuladores de carreras (sim racing). Lleva gastados cerca de 10.000 dólares en el suyo, y aún tiene planeado añadirle algunas mejoras.

Jose Antonio Segura, que vive en Barcelona, no ha gastado tanto —su inversión ronda los 3.000 euros—, pero se ha convertido en otro apasionado de este segmento. Empezó con el F1 2020, y pronto se dio cuenta de que aquello molaba. Mucho.

Una afición que engancha

Como sucede con otros campos como el de los audiófilos, el cielo es el límite y uno puede gastar cantidades asombrosas de dinero para disfrutar de esa afición al máximo. Hemos hablado con Paul y con Jose Antonio de esta disciplina y nos lo han dejado claro: uno sabe cuándo empieza a invertir en su simulador, pero no cuándo acabará de hacerlo.

Paul

Paul trabaja como ingeniero de redes informáticas en California, donde vive con su mujer y sus dos hijos. Siempre le habían gustado los coches y veía carreras de cuando en cuando, y hace cinco años se le ocurrió darse un capricho.

“Me compré un mando de la Xbox para mi PC para jugar con Grid Autosport, pero tenía la sensación de que le faltaba realismo”, nos cuenta “Fue ahí cuando me compré un Logitech G920 y comencé a entrar en el mundo de los simuladores de carreras”.

El primer juego de este segmento con el que experimentó fue el Assetto Corsa, pero se dio cuenta de que no estaba contento con su ‘setup’ —no sería la primera vez— y acabó comprándose una base de volante Fanatec CSL Elite con pedales, además de invertir en una silla y chasis económico fabricado en acero.

Con el tiempo aquello tampoco le pareció suficiente: volvió a hacer una actualización para comprarse un chasis con perfiles de aluminio (el GT1-EVO de SIM-LAB, una empresa especializada en estos productos) pero una vez más, no estaba contento. “Me di cuenta de que quería una mejor base del volante y pedales y me actualicé al VRS DirectForce Pro”.

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Esto es lo que ve Paul Nguyen al enfrentarse a una carrera en su simracing.

Este usuario lleva ya 10.000 dólares invertidos en su sim racing —su post mostrándolo en Reddit fue todo un éxito—, pero como explica, “solo esto a mitad de camino con respecto a las mejoras que quiero en él. Es una afición muy adictiva y siempre hay algo que puedes mejorar. Tengo una larga lista de actualizaciones y la siguiente está dirigida a la retroalimentación táctil, en la que invertiré unos 2.000 dólares”.

Hay algo destacable que nos contaba Paul: “El hardware no te hace ir más rápido: solo ayuda con la sensación de inmersión. No me compré todos estos ocmponentes pensando que me harían más rápidos, y de hecho me ha ganado muchas veces gente que juega con el G920. El hardware es más para la inmersión, las sensaciones y la experiencia en general”.

Jose A Segura

Jose Antonio (@Hybrix) es de Tarragona, pero vive en Barcelona. Actualmente es responsable de IT de una empresa que da servicios al sector sanitario público y privado, y para él todo empezó en el confinamiento estricto de la pandemia.

Este usuario ya era jugador de algunos títulos para PC, pero el gusanillo de los juegos de carrera le llevaba tiempo picando: “empecé a dedicar horas  a jugar al F1 2020. Desde bien pequeño me ha gustado la F1 y los juegos de conducción siempre han estado en mi repertorio. Tuve también  una época muy fuerte de jugar a Counter Strike, hacia el año 2000 y también jugué bastante a League of Legends años más tarde”.

Volver a jugar al F1 en el confinamiento hizo que acabara decidiendo invertir un poco más en la experiencia. “Tras comprar la base de volante que tengo aún actualmente e incluso de empezar a competir en un campeonato de F1 2020,  en navidades de ese año me decidí a probar iRacing“.

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El cockpit de Jose Antonio es también espectacular, y está muy preparado para sus transmisiones en Twitch.

Ahí cambio todo: “Cuando pasas a  este tipo de simuladores, te das cuenta de que los juegos de F1 oficiales, aunque tienen un buen punto de simulación, también tienen un aire un poco arcade para acercarlos al público general.

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Con el tiempo fue adquiriendo algunos componentes más, y confiesa que actualmente “tengo invertidos unos 2.900 euros en mi simulador. Base y aro de volante, pedalera, cockpit (estructura de perfilería de aluminio donde está todo fijado), asiento de carreras, más 4 pantallas (3 en horizontal para el simulador y una cuarta superior para tener la información del directo en Twitch —emite en el canal Hybrix14—, navegador web, etc”.

Consejos para quienes empiezan en el sim racing

Muchos amantes de este tipo de simuladores siguen un camino bastante similar con una curva ascendente de gasto en la que uno comienza con un volante y pedales bastante básicos, sin cockpit ni grandes inversiones, para luego ir mejorando. Para Paul eso es un error si realmente crees que estás interesado en este mundillo.

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Los rigs de perfiles de aluminio, también conocidos como rigs 8020, son uno de los elementos importantes de un equipo destinado al simracing. Este modelo, El F-GT Elite de Digital Motorsports, cuesta 1.100 euros.

“Si quieres meterte de verdad en el sim racing, te aconsejo que compres una vez y llores una vez, eso te ahorrará mucho dinero a la larga”, comentaba. Para él es mejor hacer una inversión importante desde el principio, aunque pueda costar, para evitar caer en aquello de ‘lo barato sale caro’.

En su opinión si la habitación de lo permite, lo mejor es optar por un sistema con perfiles de aluminio (también conocidos como sistemas o rigs 8020), que son muy ajustables: “son como Legos para adultos”.

Para los otros componentes, explica este experto, “diría que la base del volante y los pedales son la segunda parte más importante porque te dan esas sensaciones de lo que pasa en el coche: no escatimaría en la base de volante, e iría a un modelo con Direct Drive, incluso en los modelos algo más accesibles como los de Simagic Alpha o Fanatec CSL DD”.

Jose Pantallas

Esto es al fin y al cabo un PC rodeado de un buen montón de periféricos. El PC no debe ser extremadamente potente, aunque desde luego ayuda que tenga un buen procesador y una buena gráfica para poder contar con una experiencia en la que el apartado visual sea lo mejor posible. Imagen: Jose A. Segura.

Aquí advierte: Fanatec es buena opción si no te importa encerrarte poco a poco en su ecosistema: para él, explica, “era muy restrictivo porque me gusta ‘cacharrear'”.

Hay otro elemento que para él es importante en estos rigs: “los sistemas de  vibración (bass shakers) para que el equipo emule las RPM del motor, la pérdida de tracción, el ABS, el deslizamiento de las ruedas, el ruido de la carretera, etc. La retroalimentación táctil realmente da vida a tu equipo”.

A todo ello se puede sumar un periférico curioso para muchos: “tener una impresora 3D también puede ayudarte a ahorrar algo de dinero, ya que puedes diseñar y fabricar tus propias piezas; gracias al sim racing, adquirí algunas habilidades para dibujar piezas en CAD e imprimirlas para utilizarlas en el equipo”.

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El Logitech G920 es una opción muy común para los que se quieren iniciar en este segmento. Si realmente te acabas enganchando, eso de tener que poner y quitar el volante o la palanca de cambios en la mesa pronto te parecerá un rollo y querrás un ‘cockpit’.

Jose Antonio indica que “para empezar en el simracing, obviamente lo  primero que hay que comprarse es un volante. Los Logitech para empezar están bien en  su relación calidad/precio, aunque también hay algunos Thrustmaster que están bien. Sin embargo, Fanatec con su CSL DD y el precio que tiene ha revolucionado el mercado con este volante Direct Drive que cuenta con un motor propio, no hay correas, poleas o engranajes”.

El difiere aquí de la opinión de Paul, y cree que es buena idea ir poco a poco y comprobar si efectivamente queremos invertir de forma seria y a la larga en esta afición: “lo importante al principio, que no sabes si lo del simracing es una moda pasajera, es no volverse loco invirtiendo dinero“.

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Eso sí, explica, “tras una buena temporada jugando con el volante anclado al escritorio, en lo que lo habitual es tener que montar y desmontar cada vez la base, el siguiente paso es hacerse con un cockpit. Un cockpit te da estabilidad, inmersión y sobre todo, una posición de conducción idéntica cada vez, algo muy importante para mejorar en el mundillo”.

Y la realidad virtual, ¿qué?

Una de las opciones más prometedoras en el mundo de los simuladores de carreras es el de la realidad virtual, que se plantea como una alternativa aún más inmersiva que los sistemas de varios monitores que se suelen usar en algunos de estos sistemas.

Simracing Vr

Para Paul las cosas aún no están del todo pulidas en ese mundo, sobre todo porque no existen aún las gafas perfectas: “Creo totalmente que la realidad virtual es genial para el sim racing. Está mejorando más y más y creo que en el futuro habrá unas gafas que se ajusten a mis requisitos”.

Además, añade, “a nivel de inmersión no hay nada que pueda superar a la realidad virtual. Es una sensación increíble y si le añades retroalimentación táctil lo hace todo mejor”, pero sigue confiando en su sistema actual de momento hasta que tanto las gafas como el software estén más pulidos.

Jose Antonio confiesa que “no he tenido la suerte de probar unas gafas de realidad virtual en mi simulador, aunque me encantaría poder hacerlo. Sí que tengo compañeros del equipo que las tienen. Cuando decidí  hacerme con el cockpit también decidí que mi simulador iba a tener tres pantallas en vez de invertir en unas gafas de realidad virtual”.

Ahí este usuario nos explica que con ese sistema no solo buscaba jugar: “mi principal razón fue enfocar también la experiencia al espectador de los directos que de vez en cuando me gusta hacer en Twitch y que sobre todo hago cuando en el equipo hacemos carreras de resistencia”.

Paul Montaje

El proceso de montaje —este es el rig de Paul Nguyen— es también entretenido.

Hay otro argumento más práctico, al menos en su caso: “soy una persona bastante calurosa. Si en verano sentarse  en el cockpit es sinónimo de una buena sudada incluso con aire acondicionado en casa, las gafas, al menos a mí, me harían sudar aún más“.

Aún así reconoce que está convencido de que la inmersión con ellas “es mucho mayor y literalmente te  sitúa dentro del coche de carreras”. Para Jose Antonio usar gafas en un sistema de simracing “no es para todo el mundo, y aunque puede que me equivoque, creo que las gafas continuarán conviviendo con las pantallas. También hay que decir que la gente que las usa simplemente no contempla volver a un simulador sin ellas”.

Esto no es un volante y ya

Los amantes de los sim racing lo saben bien: los juegos más arcade se quedan cortos para estos amantes de la velocidad, que buscan no solo disfrutar de esas carreras, sino sentirlas.

Jose Volante

Imagen: Jose A. Segura.

La evolución de los simuladores y de los periféricos asociados a ellos ha sido espectacular, y hoy en día se consigue un nivel de realismo increíble que por ejemplo hace que hasta los neumáticos de cada fabricante y tipo tengan una respuesta precisa en pista.

Así, es posible simular su tracción o la geometría de la suspensión, pero también tener en cuenta los ángulos de deslizamiento o la deflexión de los neumáticos. Eso, unido a la fiel reproducción de las pistas —que se escanean con láser— permite hacer que el realismo sea extraordinario y se transmita no solo a lo que vemos en pantalla, sino a lo que sentimos en el cockpit, el volante y los pedales.

Esa tecnología es interesante, pero si uno quiere ir más allá merece la pena invertir en volantes que trabajan con la tecnología Direct Drive, que entrega todas las fuerzas y física directamente al aro del volante.

Precisamente el volante es parte fundamental de esa experiencia, pero no ya por el volante en sí, sino por las sensaciones que transmite. Aquí es donde entran en juego tecnologías como Force Feedback, que dota a los volantes de un motor eléctrico que simula la sensación de conducción de un volante real.

Ahí es donde entran en juego las bases para volantes (wheelbases), que son las que se encargan de transmitir esas sensaciones con más realismo y, ese torque que en modelos asequibles puede rondar los 2-3 Nm y en modelos más caros los 25 Nm.

Ese no es el único factor importante; también es relevante, por ejemplo, el rango de rotación del volante, que si es posible debe contar con una relación 1:1 entre el volante real y el simulado para que lo que giremos el volante corresponda exactamente al giro que se transmitirá al simulador.

Esas bases permiten transmitir las mismas sensaciones que transmitiría el coche en pista real en todo momento: sobrevirajes, golpes con los bordillos, baches en carretera o pérdidas de tracción, por ejemplo: todo ello tiene una reacción distinta en el volante, que permite acercar una vez más la experiencia del simulador a la experiencia real.

Lo mismo ocurre con otros componentes muy importantes como los pedales, que se pueden comprar por separado y que pueden usar potenciómetros, tecnología hidráulica, células de carga o bombas de freno que permiten calcar las sensaciones que se tendrían al pisar los pedales en un coche real.

Pedales

Los Heusinkveld Sim Pedals Ultimate+ son totalmente ajustables y capaces de soportar fuerzas de 140 kg (200 kg con célula de carga). Cuestan unos 1.300 euros.

La cantidad de parámetros que afectan a los pedales es también mareante, y los fabricantes suelen incluir paneles de control del acelerador, freno y embrague para configurarlos a nuestro gusto.

Pedales Calibracion Copia 2

Voy a ajustar un poco el freno, que 40 kg de fuerza máxima son muchos. Fuente: SimRacingCockpit.com

No solo eso: en modelos de gama alta es también posible “colocar” los pedales a la distancia que queramos, para tratar de imitar así de forma lo más precisa posible el conjunto de pedales del coche que queremos simular.

Algunos volantes se suministran con levas de cambio detrás del aro del volante, pero si los usuarios prefieren un cambio secuencial o con patrón H, hay fabricantes que ofrecen esos periféricos también. Como ocurre en el resto de apartados, la fidelidad a cajas de cambios de coches reales es espectacular en algunos sistemas, aunque lógicamente eso hace que la inversión crezca.

Todos esos elementos se combinan en el ya citado ‘cockpit’, rig o bastidor de carreras: de los sistemas básicos de volante y pedales “de quita y pon” y que se acoplan a la mesa pasamos a entornos más serios y que, eso sí, necesitan que tengamos más espacio en la habitación dedicada a esta afición.

Estos rigs pueden estar fabricados con metales como el acero o el aluminio, que es de hecho el material ideal según nuestros expertos. Esas estructuras ofrecen una posición de conducción cómoda y un montaje firme de volante y pedales. Hay versiones con flexión cero, elección ideal para quienes utilizan bases de transmisión directa, así como pedales con altas cargas de frenado.

Bucket Seat

Este cockpit con asiento es un modelo de gama base (500 euros) pero es buen ejemplo del tipo de configuraciones que podemos encontrar.

En ellos es donde también se sitúa el asiento baquet (del inglés bucket seat), el tipo de asiento utilizado en vehículos de carreras. Su función es sujetarte de forma firma al asiento para aliviar la fuerza centrífuga en las curvas.

Hay desde luego otros componentes para completar la experiencia, y entre ellos está desde luego el software de simulación de carreras. Assetto Corsa Competizione, iRacing, rFactor 2 o Automobilista 2 están entre los más conocidos, pero hay varios más y a partir de ahí solo queda disfrutar e incluso comenzar a entrar en competiciones oficiales. Y quizás, claro, seguir invirtiendo en un segmento que, repetimos, parece enganchar.



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