Monday, January 30

Miles de ucranianos atrapados tras fracasar los corredores humanitarios


Ha fracasado el único acuerdo alcanzado entre las delegaciones rusa y ucraniana desde que comenzaron a tratar de negociar un alto el fuego y una salida al conflicto. El pasado jueves, en la localidad bielorrusa de Belovézhskaya Pusha, los negociadores rusos y ucranianos acordaron crear corredores humanitarios para evacuar a la población civil. Ayer estaba previsto haberlo hecho en Mariúpol, en la costa del mar de Azov, y en otras zonas de Ucrania, en donde la población quedó atrapada a causa de los combates. Pero la desconfianza mutua frustró la operación.

La prueba de que no había demasiada voluntad de cumplir lo pactado es que el Ejército ruso reanudó sus intentos de tomar Mariúpol. «Debido a la reticencia de

 la parte ucraniana a influir en los nacionalistas o a prolongar el cese el fuego, las operaciones ofensivas se han reanudado», ha manifestado este sábado el portavoz del Ministerio de Defensa ruso, Ígor Konáshenkov.

Para garantizar la seguridad de los corredores humanitarios en Mariúpol y en la vecina localidad de Volnóvaya, las hostilidades cesaron por la mañana. Sin embargo, aseguró Konáshenkov, «ni un solo civil pudo salir de Mariúpol ni de Volnóvaya por los corredores de seguridad anunciados. La población de esas ciudades está retenida como escudos humanos por los grupos nacionalistas». El portavoz ruso denunció además que tales unidades ucranianas aprovecharon el alto el fuego para «reagruparse y reforzar sus posiciones».

Sin embargo, el alcalde de Mariúpol, Vadim Boichenko, aseguró que «fue postergada por razones de seguridad» la evacuación de civiles a causa de que «las fuerzas rusas continuaron bombardeando la ciudad y sus alrededores». Konáshenkov deploró que en Járkov y Sumy «está pasando lo mismo así como en otros muchos centros de población en donde deberían haberse abiertos los pasillos humanitarios». Lo cierto es que la situación en Mariúpol, sin electricidad, calefacción ni suministros de alimentos, es «insostenible y desgarradora». Así lo estima el Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR).

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Mientras, ayer se anunció que la tercera ronda de conversaciones entre las delegaciones rusa y ucraniana tendrá lugar mañana lunes, según los representantes de Kiev. La primera ronda tuvo lugar el lunes pasado, sin ningún resultado, y la segunda el jueves con el único compromiso de cesar el fuego para poder abrir los corredores humanitarios.

El presidente ruso, Vladímir Putin, advirtió ayer que establecer una «zona de exclusión aérea» sobre el cielo ucraniano, como viene solicitando el máximo líder ucraniano, Volodímir Zelenski, «será considerado como una participación en el conflicto armado». En declaraciones a la agencia TASS, Putin estimó «absolutamente correcta» su decisión de invadir completamente Ucrania, ya que haberlo hecho de forma parcial, como asegura haber contemplado en un principio, «hubiera permitido al otro bando recibir un infinito apoyo de equipos y municiones». Dijo además que la operación aérea ha logrado destruir «casi toda la infraestructura militar de Ucrania y su defensa aérea». En referencia a las sanciones occidentales, el jefe del Kremlin sostuvo que «son como una declaración de guerra».

Zelenski ante el Capitolio

Por su parte, el presidente de Ucrania, Zelenski, pidió ayer en una videollamada con senadores y diputados de Estados Unidos ayuda militar urgente ante el avance ruso desde el norte y el este. En la comparecencia, el presidente Zelenski pidió que en la ayuda que EE.UU. vaya a aprobar de forma urgente se incluya de forma prioritaria aviones y drones, que en este momento son más importantes y útiles que misiles u otro tipo de material militar, según dijo.

Después intervinieron los más destacados líderes republicanos y demócratas y prometieron ponerse a trabajar para poder aprobar un paquete de consenso. El Capitolio se dispone a debatir un paquete de asistencia de emergencia por valor de unos 10.000 millones de dólares, que son unos 9.000 millones de euros.

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El presidente de la comisión de Exteriores del Senado, el demócrata Bob Menéndez, pidió inmediatamente después por redes sociales a los socios de Rumanía, Eslovaquia, Bulgaria y Polonia, antes satélites de la URSS, que transfieran a Ucrania cazas de fabricación soviética «para la defensa de los civiles». Además Zelenski criticó la decisión de los socios de la OTAN de no aplicar la zona de exclusión aérea sobre Ucrania, pidió a la Administración de EE.UU. que obligue a Visa y MasterCard a abandonar el mercado ruso y apoyó las peticiones del Capitolio a la Casa Blanca de que prohíba en EE.UU. adquirir crudo de Rusia mientras esta mantenga abierta la guerra.

A la videollamada, a la cual Zelenski se conectó por Zoom desde Kiev, fueron invitados el Senado al completo con sus 100 integrantes y los 80 miembros del grupo de trabajo de Ucrania en la Cámara de Representantes. Zelenski apareció con una camiseta de color verde militar en un lugar no identificado por la presidencia ucraniana por razones de seguridad. Diversos asistentes dijeron después a la cadena Fox News que el ucraniano lamentó que Biden no dictara sanciones a Moscú antes, «porque eso habría evitado una guerra».

En los pasados 12 meses la Casa Blanca ha aprobado asistencia a los socios ucranianos por un importe estimado de 1.000 millones de dólares, pero Biden ha pedido al Capitolio que incremente notablemente esas partidas para poder enviar no solo víveres y otra ayuda humanitaria, sino también más armamento. Washington, como sus socios europeos, ha donado a Ucrania todo tipo de material bélico, incluidos misiles antiaéreos y antitanque.

La zona de exclusión, motivo de enfrentamiento

Según una encuesta publicada por la agencia Reuters e Ipsos, un 74 % de estadounidenses apoyaría que su gobierno junto con la OTAN aplique una zona de exclusión aérea sobre Ucrania, como pide Zelenski. Este tipo de medida sería, según la Casa Blanca, motivo suficiente para un enfrentamiento armado con Rusia, propiciando una guerra entre dos potencias nucleares. De momento hay una inmensa mayoría de republicanos y demócratas que se oponen a esa decisión. Solo el diputado de Illinois Adam Kinzinger, que no se presenta a la reelección en noviembre ha apoyado declarar esa zona de exclusión aérea.

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Además de ese 74 % de estadounidenses que apoya la zona de exclusión aérea, hay un 80 % que asegura que EE.UU. debería dejar de comprar el crudo ruso. Esto supondría un aumento de los precios de los combustibles, justo después de meses de alza de la inflación. Y el sondeo revela además que un 81 % de ciudadanos norteamericanos cree que la Casa Blanca debería endurecer la sanciones a Rusia y el régimen de Putin. En la última encuesta de Reuters a principios de semana esa cifra era del 77 %.

La postura del presidente Biden ha sido firme hasta este momento: no habrá soldados estadounidenses, ni siquiera dentro de la OTAN, dentro de Ucrania, un país que no es miembro de esa alianza militar. En el Capitolio los dos partidos han respaldado esa opinión. Solo unos pocos halcones, como el diputado antes mencionado, Kinzinger, que es republicano y que sirvió en el ejército antes de entrar en política, se han mostrado favorables a esa decisión, que Moscú ha dejado claro que interpretaría como una intervención de las potencias occidentales en el conflicto.

Kinzinger votó en contra de Donald Trump en su último juicio político y el expresidente se marcó como objetivo desbancarle de la política, algo que ha logrado. Las elecciones parciales para renovar toda la cámara de representantes y un tercio del Senado se celebran en noviembre.


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