Friday, April 19

Orbán se enfrenta a las urnas con una posición pro Putin y anti LGTBI


Corresponsal en Berlín
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Por primera vez tras 12 años de gobierno, un contrincante electoral amenaza con alcanzar en las urnas a Viktor Orbán. Se trata de Peter Marki-Zay, que compartió filas con él en el partido nacionalista de derecha Fidesz, pero lo abandonó al mismo tiempo que este se separaba del Partido Popular Europeo y se presenta como independiente a las elecciones que se celebran hoy en Hungría. «Nunca he ganado una encuesta,
pero he ganado tres elecciones», dice sobre su escalada desde la alcaldía de su ciudad natal, Hodmezövasarhely, en el sureste de Hungría.

En las primarias de la oposición de otoño de 2021, que determinaron los candidatos conjuntos en los 106 distritos electorales y también el principal candidato conjunto, parecía tener pocas posibilidades frente al alcalde de Budapest, Gergely Karacsony, y la parlamentaria europea Klara Dobrev, esposa del ex primer ministro Ferenc Gyurcsany.

Pero con la ayuda de una campaña en internet se impuso, con especial apoyo entre los votantes jóvenes. También fue crucial que Karacsony, candidato de la izquierda verde, se retirase. A Orbán le habría resultado fácil retratar a Karacsony como el candidato distante de la capital que no conoce los problemas de la población rural. Marki-Zay quedó en la cima, a pesar de que su movimiento MMM (Hungría es de todos) ni siquiera era parte de la coalición de seis partidos que adoptó inicialmente la lista unificada de oposición. A partir de ahí, su visión conservadora ha seguido ganado adeptos y el apoyo indirecto a Putin de Orbán, que se ha negado a participar en las sanciones internacionales contra Rusia, le hace beneficiario del voto en contra.

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Respeto a las minorías

La última encuesta del Instituto Republikon le otorga el 39% de los votos, mientras que a Fidesz le anota el 41%. La mayor diferencia entre Marki-Zay y Orbán tiene que ver con el estilo político: Marki-Zay presume de querer tratar a las minorías con respeto y no explotarlas de forma populista. Católico y padre de siete hijos, está en contra del aborto pero no lo convertiría en un delito punible. «La corrupción y la hipocresía de Fidesz» le repugnan y declara reiteradamente que «yo ya era creyente cuando Orbán todavía se burlaba de los cristianos en el parlamento», en referencia a los primeros días de Fidesz a principios de la década de 1990.

Uno de sus temas favoritos de campaña es la supuesta doble vida homosexual de los altos políticos de Fidesz. Con este discurso, no solamente roba voto conservador a Orbán, sino también a la oposición fragmentada y que se presenta en pintoresca alianza de seis partidos que solamente están de acuerdo en que el reinado de Orbán debe terminar ya y que pretenden representar la integración europea y la lucha contra la corrupción.

Pero no por ello puede minusvalorarse el poder y convocatoria de voto de Fidesz, que ha llegado al poder tres veces seguidas con una mayoría de dos tercios y que se presenta en coalición con el Partido Popular Demócrata Cristiano (KDNP). Fidesz busca el voto por los precios bajos de la energía, el apoyo a las familias, los recortes de impuestos y aumento del salario mínimo. El Gobierno ha gastado enormes sumas en subvenciones estatales. Todas las familias con niños recibieron un reembolso de su impuesto sobre la renta de 2021. Los pensionistas recibieron una pensión de 13 meses y los trabajadores menores de 25 años quedaron exentos del impuesto sobre la renta. También se limitaron el precio de la gasolina y los precios de alimentos básicos.

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El foco de la campaña no es Marki-Zay , sino el ex primer ministro Ferenc Gyurcsány, quien según Orbán sigue liderando la oposición en la sombra. Fidesz juega además la baza anti-LGTBI. El Gobierno ha dado inicio al proceso para un referéndum sobre algunos puntos de la ley anti-LGTBI
aprobada en el verano, que se votará al mismo tiempo que las elecciones, de manera que aboca a los votantes conservadores a dar la victoria al partido que está plantando cara en la batalla cultural. Finalmente, la posición proPutin de Orbán toca múltiples fibras, todas ellas muy sensibles y, en un resultado con tan poco margen, puede pasar cualquier cosa.

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