Wednesday, April 17

¿Serán suficientes las sanciones contra Rusia para frenar la guerra?


Actualizado

Vista de un edificio alcanzado por un proyectil, en Kiev.EFE
  • Directo Guerra en Ucrania

Una de las preguntas que todo el mundo se está haciendo es sobre el tipo de respuesta que sería capaz de parar la ofensiva rusa al territorio de Ucrania.

Fueron varias las estrategias adoptadas durante los meses y semanas previos a la invasión con el fin de evitarla. Tres de ellas estuvieron lideradas por los actores partidarios de una política de disuasión, vamos a denominarla, tipo “Guerra Fría” liderada por EEUU y Reino Unido y una cuarta fue la que defendió la vía diplomática y el formato de Normandía para desescalar la crisis comandada por Alemania y Francia.

La primera de ellas fue la de la disuasión militar que se materializó con un aumento de presencia militar en las fronteras OTAN al teatro de operaciones, que incluyó el despliegue de barcos y efectivos españoles al mar Negro y Bulgaria entre otros. La segunda se centró en la conocida como diplomacia coercitiva y que fue la utilizada durante las negociaciones que tuvieron lugar en el marco del Consejo OTAN-Federación Rusa y en las que se intercambiaron cartas de peticiones con sus respectivas respuestas entre Washington y Moscú. La tercera fue la denominada diplomacia del altavoz a través de la que tanto EEUU como el Reino Unido, filtraban a la prensa afín los supuestos planes del Kremlin con la intención de desbaratarlos, de este modo, comenzaron a llegar noticias de invasiones inminentes y planes para derrocar al gobierno de Kiev casi cada lunes y cada martes. Esta estrategia, además de no evitar la agresión rusa, consiguió generar todavía más confusión de la ya existente entre medios de comunicación y opiniones públicas que no sabían muy bien si creer o no las noticias que procedían de las inteligencias norteamericana y británica. La cuarta estrategia apostó desde el primer momento por la vía negociadora con la presencia de todos los actores implicados en la crisis con el objetivo de cumplir con los Acuerdos de Minsk, el único instrumento diplomático disponible en ese momento que podría haber servido para desescalar el conflicto. A la vista está que ninguna de estas cuatro estrategias ha conseguido frenar la invasión rusa. Vladimir Putin continúo con unos planes que sólo él conocía no sin antes calificar de histérica a la opinión pública de los países occidentales y asegurar de manera categórica, y con elevados índices de cinismo, que su intención no era la de invadir a Ucrania.

Also Read  Córdoba does not invite anyone to the party

Una vez invadida Ucrania quedaban dos acciones con las que intentar frenarla. La intervención militar de la OTAN por un lado, y la aplicación de sanciones por otro. Moscú tenía descartada la primera, la OTAN nunca intervendría en un país de las dimensiones de Ucrania y mucho menos se arriesgaría a entrar en combate con una potencia militar y nuclear del calibre de Rusia. En el plano militar, Ucrania estaba sola, aunque Volodimir Zelenski y los ucranianos han tardado mucho en darse cuenta. La otra acción prevista eran las sanciones. Rusia ya conocía el tipo de sanciones que podrían llegar desde EEUU y la UE puesto que, desde la anexión de Crimea en 2014, uno y otro han impuesto sanciones económicas, diplomáticas y financieras que ha ido esquivando hábilmente estableciendo acuerdos con China y otros países emergentes que le han permitido salvar de algún modo a una maltrecha economía sostenida sobre la exportación de hidrocarburos. Además, durante estos años, Moscú ha hecho acopio de reservas de oro, así como ha conectado su sistema financiero al chino para evitar un colapso de su economía en caso de una desconexión del sistema Swift que podría afectar entorno al 5% de su PIB.

Otra de sus bazas, en este caso, era que en una situación de salida de la crisis socioeconómica provocada por la COVID19, las potenciales sanciones no serían tan considerables como para no poder esquivarlas, además de que entendía que la unidad de acción por parte de los Estados miembros de la UE no era ni mucho menos una certeza.

Pero al igual que a muchos nos ha sorprendido la demostración de fuerza que está desplegando Moscú, la dureza de los paquetes de sanciones que están siendo aprobados por parte de EEUU y de la UE también han sorprendido al Kremlin. Si en 2014 el objetivo de las sanciones fue el de revertir el proceso de anexión de Crimea por parte de Rusia, en este caso el objetivo es otro muy diferente. En esta ocasión lo que se persigue es aislar económica y políticamente al régimen de Putin.

Also Read  un martillo pilón de la artillería rusa en Ucrania

El objetivo de las sanciones, no es el de frenar la guerra. Lo que persiguen las sanciones es ir debilitando al régimen de manera progresiva hasta hacerlo retroceder en sus intenciones bélicas o, derrumbarlo en el mejor de los casos al atacar de manera frontal a los poderes fácticos que lo sostienen política y económicamente, los oligarcas. La cuestión aquí es si los paquetes de sanciones aprobados hasta el momento serán suficientes para conseguir, al menos, en el medio plazo, la agresión a Ucrania. Lo que sí que nuestras autoridades deberían hacer de manera urgente es informar a la ciudadanía de que a mayor contundencia en las medidas adoptadas, mayor impacto tendrán también sobre nosotros y nuestra economía.

Desde luego, no serán las sanciones por sí solas las que consigan frenar el expansionismo imperial ruso, pero sí que serán imprescindibles combinadas con otras medidas que también están intentando emplear EEUU y la UE. Y estas no son otras que intentar dilatar lo más posible la guerra en Ucrania a través del envío de armas a la resistencia ucraniana. Una resistencia ucraniana organizada podría dilatar los enfrentamientos y convertir esta guerra en una nueva Afganistán para Moscú. Y ya sabemos todos cuál fue el final de esa guerra y las consecuencias que tuvo para el régimen.

Ruth Ferrero-Turrión es investigadora del Instituto Complutense de Estudios Internacionales

Conforme a los criterios de

The Trust Project

Saber más




www.elmundo.es

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *